El móvil de la Exxon
Debido
a que aparecen nuevas figuras, la escena política en Venezuela varía constantemente.
Sin embargo, son los mismos actores con estrategias ligeramente diferentes. Una
prueba es la participación de la Exxon Mobil en el Esequibo venezolano a pesar
de su retirada hace poco seguida de la amenaza de su pronto regreso.
En
2008 la empresa petrolera atacó al Gobierno revolucionario impugnando la nacionalización
de la Faja Petrolífera del Orinoco, y hasta congeló activos de PDVSA. Luego
pedía una suma desproporcionada de dinero, pero el Centro Internacional de
Arreglos de las Diferencias (Ciadi) falló a favor nuestro acordando solo un diez
por ciento de la cantidad demandada.
A
partir de entonces, la petrolera se convirtió en enemiga de la Revolución
Bolivariana, una vez que quedó bien claro que con Hugo Chávez acabaron las
políticas entreguistas del pasado que favorecían a inversionistas extranjeros
en desmedro de la propia nación.
Asimismo,
hay que considerar que la empresa estratégica para la seguridad energética del
Gobierno norteamericano, fue la que aportó más dinero para financiar la campaña
del ex presidente Bush quien, a causa del petróleo, hizo de la invasión su
móvil.
A
esto se suma que, por su ubicación, el Esequibo venezolano luce tan interesante
para el desgastado imperio como en su momento el canal de Panamá. Esto permite
dilucidar el nexo de la Exxon con el mandatario guyanés David Granger, quien se
reúne con el Departamento de Estado de EEUU para recibir instrucciones.
Durante
ochos la Exxon Mobil no ha cesado sus ataques. Antes nos prohibía hacer valer
la soberanía sobre nuestro territorio. Ahora, desde Guyana, nos castiga por
deslastrarnos de un pasado de regalía, con un precio irrisorio del barril de
petróleo; y de sumisión, con una PDVSA servil a intereses extranjeros, a cambio
de un pueblo hambriento.

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