Renuncia tú, Henry Ramos Allup
Antes
de que, en las parlamentarias del 6/D, obtuviera la oposición la mayoría que
ahora ostenta, sabía quiénes eran los de la MUD. Con escuchar y ver las
declaraciones de su secretario, Jesús Torrealba, desbordadas de despotismo,
agresión y manipulación, no me quedaba duda de cuáles eran sus verdaderas
intenciones.
Por
consiguiente, en los medios impresos donde colaboro, llamé a votar por la
revolución alertando sobre el peligro que representaba que la opción del “cambio”
llegara al poder. Escribí entonces el artículo Nefasto regreso de la oposición. Así lo hicieron algunos colegas
también dedicados al oficio de la escritura, como vocación, ejercicio y acto de
militancia política.
Para
mi sorpresa no se pudo evitar lo temido. Muchos se dejaron convencer por la manito que prometía acabar con las
colas y la escasez, negando que ambas resultaran del acaparamiento, la
inflación inducida, el caos sembrado en la distribución y el bachaqueo.
Olvidaron
además la seguridad social, el aumento constante del salario mínimo y su
igualación en las pensiones del IVSS, la protección de la LOTTT, las viviendas
hechas en revolución, la dignidad y reconocimiento que les había dado Hugo
Chávez y ratificado el presidente Nicolás Maduro. O simplemente ya no razonaban:
no conseguían los alimentos básicos; y si lo hacían, no podían pagar por ellos.
Algunos
negaban la guerra económica, probada en: 1) la aparición de los productos
venezolanos en Cúcuta después del cierre fronterizo; 2) las fábricas que
pararon la producción de pollos hasta después de las elecciones, y continúan
con la paralización esperando la salida de Maduro, y que sacrificaron las gallinas
ponedoras, como la empresa Protinal; 3) los productos que se hallaron
acaparados en el Mercado de Coche y en otros lugares; y 4) la aparición de alimentos,
como la harina Pan, con pronta fecha
de vencimiento después de los recientes comicios electorales.
En
concreto, la alternativa de la manito
fue una oferta engañosa. Esto se evidencia incluso antes del resultado
electoral, con su slogan publicitario, cuya música fue copiada de la canción
con la que Chávez ganó las presidenciales de octubre del 2012; y su propaganda
subliminal, por ejemplo, aquella en la que lanzaban una pintura roja a unos
rostros donde se detectó los ojos de Chávez; desconocimiento de quiénes eran
los candidatos a diputados, como la guarimbera con más de quince años
estudiando una carrera universitaria. Luego, después de las elecciones, se descubrieron
los votos comprados en Amazonas gracias a las pruebas aportadas por el alcalde
Jorge Rodríguez.
Engañosa
también porque poco después de su instalación, la nueva Asamblea estaba dando
un golpe de estado, desconociendo la decisión del TSJ de suspender la
juramentación de los tres candidatos a diputados de la MUD, sacando las
imágenes del Libertador y del líder de la revolución bolivariana y pidiéndole
la renuncia al mandatario Nicolás Maduro, sin hacer un llamado previo al
diálogo como correspondería a quien hace gala de espíritu democrático.
A
lo anterior se suma la prepotencia de su presidente Ramos Allup detrás de todas las acciones anteriores, amparado en la
injerencia estadounidense, tal como en el Golpe de Estado del 11/A del 2002.
Algo que no nos debería extrañar después de la invasión a Irak, a Libia y con
la actual guerra en Siria por el petróleo. Es el libreto a seguir: causar
crisis para desestabilizar, guerra mediática de descalificación, amparar golpes
de estado y/o invadir, saquear y borrar la memoria e identidad de una nación.
Debido
a que, en pocas horas, la MUD demostró quién es, que no le interesa dar
respuestas a la crisis económica en la que tiene mucha responsabilidad sino
salir del presidente actual y la aprobación de su ley de Amnistía para liberar
a asesinos, el pueblo, ejerciendo el Poder Popular, expreso en el artículo 5 de
la Constitución de la República Bolivariana del 1999, tiene la autoridad de
pedir su renuncia o desconocer a esos diputados de la contrarrevolución por
considerarlos ilegítimos.
Definitivamente,
ellos representan lo que no quiere el pueblo venezolano, ése que rescató aquel
13/A a su presidente Chávez secuestrado por ellos, golpistas, mafiosos, dignos
del repudio del mundo entero y de la mayoría aquí en Venezuela.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario