¿El habla de mi chamo es normal?
Algunos
papás se preguntan si su hijo habla normalmente, o mejor adecuadamente, de
acuerdo a la edad, porque, por ejemplo, tienen un niño de dos años que dice
pocas palabras. Entonces, lo comparan con una sobrina de la misma edad que emite
frases y las hila con cierta coherencia.
Lo
cierto es que aunque cada niño tiene un desarrollo del lenguaje particular hay
momentos culminantes que se distinguen por ciertas manifestaciones del lenguaje
que, con su presencia o ausencia, nos dicen si el lenguaje empleado por el
párvulo es o no adecuado, con relación a lo que se espera de acuerdo a su edad
-como que al año el bebé pronuncie su primera palabra- para así descartar algún
posible trastorno que, con el paso del tiempo, se convierta en un problema más
difícil de resolver.
1 De
los sonidos iniciales a la primera palabra
Antes de los
doce meses, la primera manifestación importante de los niños es que utilizan la
voz para comunicarse por su entorno, por ejemplo, en un primer momento, con el
llanto que es la expresión previa al lenguaje que le permite comunicarse con quienes
rodean al bebé. Con el llanto, el niño garantiza la supervivencia, ya que,
mediante el mismo, el chamo busca satisfacer las necesidades biológicas, tales
como comer, dormir o expresar si tiene frío o calor.
Luego, hasta los
dos meses, con sonidos agudos, junto otros de arrullo y risas, que el bebé emite,
a los que les sigue el gorjeo, en que ellos pronuncian algo como ajo, que va
seguido de un juego vocal, en que los chamos emiten fonemas parecidos a las
consonantes. Estos sonidos se producen hasta los cinco meses.
Asimismo, de los
cincos meses en adelante hasta los nueve meses, el chamo comienza lo que se
conoce como balbuceo, que es la emisión de sonidos en que el niño une fonemas,
mezclando vocales con consonantes en una sílaba, en un intento de práctica para
la pronunciación de lo que serán las palabras iniciales.
En el momento
del balbuceo, el niño enlaza fonemas en una sílaba que la repiten, originando
voces, sin entender lo que significan, como papá, mamá o tete, porque tan solo
es la repetición de la misma sílaba, sin conciencia de su uso ni significado.
Seguidamente,
aproximadamente, alrededor del primer año de vida, el chamo pronuncia lo que se
conoce como la primera palabra, que se considera así porque los chamos la
pronuncian de manera intencional, es decir, con sentido, están consciente de su
significado y la dicen porque quieren decirla, con conciencia de su sentido. La
dicen además para denominar algo o a alguien con su dedo, que pueden señalarlo
o designarlo mientras lo miran. Le siguen a esa palabra inicial otras que, en su
mayoría, son sustantivos que se refieren a comida, animales u objetos que el
niño utiliza y partes del cuerpo, en fin, un vocabulario inmediato al niño.
2 Usando
palabras y formando frases
De los doce a
los dieciocho meses, los bebés entran en un período en que pronuncian una
palabra que equivale a una frase, como mamá, por mamá está ahí.
Asimismo, en
este momento culminante cercano a los dos años, el chamo debería seguir
instrucciones u órdenes, con facilidad, como, por ejemplo, pásame un
juguete.
Entre los doce y
los veinte meses, los niños dicen unas cuantas palabras. A los dieciocho, como
alrededor de veinte. A los dos años, como unas cincuenta palabras. A esta edad
los niños comienzan a combinar dos palabras, de modo muy sencillo, que
funcionan al igual que una oración que se irá volviendo más compleja, tal como:
bebé llora.
De igual manera,
un niño de dos años debería identificar objetos de uso común e identificar
partes de su cuerpo.
3 Algunas
señales para preocuparse son:
Algunos
motivos para preocuparse podrán ser las siguientes: cuando a los seis meses, un
chamo no reaccionan cuando se le llama ni dirige la mirada hacia un ruido ni
tampoco balbucea, o emite sílabas como “ba, ba, ba. Si a
los doce meses, un chamo no hace uso de señales, como despedirse o señalar con
la mano mientras que, a los dieciocho meses, el niño prefiere comunicarse con
gestos que hablar, y no es capaz de seguir órdenes ni tampoco instrucciones
sencillas.
De igual manera,
a los dos años, el chamo no puede utilizar palabras o crear frases propias más
allá de sus necesidades inmediatas sino que sólo imita las que escucha. No se
le entiende lo que dice, ya que, por lo menos, más de la mitad de lo que emite
se le debería entender, o tiene un tono de voz con una pronunciación diferente,
por ejemplo, nasal.
Asimismo, entre los
cuatro y los cinco años, a los chamos se les debería entender todo, incluso los
extraños deberían entenderlo sin mayores esfuerzos. También deberán captar
órdenes complejas, usar correctamente el tiempo pasado y conjugar verbos
irregulares, como tener, por lo que, si no es así, es oportuno solicitar ayuda
profesional.
En
general, cuando el chamo muestra desinterés por comunicarse, se aísla de su
entorno o su lenguaje después de los tres años es poco comprensible, en
definitiva, hay motivos para solicitar ayuda especializada, para identificar la
clase de trastorno, y asistirlo de manera adecuada antes de que esa dificultad
se convierta en un gran problema.
4 Algunos consejos para
los papás son:
• Siempre
que te dirijas a él o ella, hazlo mirándole a los ojos; emplea frases muy cortas y trata de vocalizar con claridad,
para hacerte entender; y espera un tiempo breve para responderle cuando te
pregunta algo.
•
Llévale su mano a tu
boca para que empiece a relacionar el movimiento de tus labios con los sonidos que emites. De
igual modo, llama su atención sobre sus objetos de uso cotidiano y pronúncialos
muy bien. Y finalmente, enséñale
canciones infantiles muy repetitivas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario